Han estado presentes en la historia de la joyería durante siglos y les precede una fama considerable de que quién los posea tiene buen gusto. Pero existen algunas curiosidades relacionadas con estas que quizás sean la expresión más natural de una joya.

No hay dos diamantes iguales
Los diamantes naturales son de los tesoros más antiguos y raros de la naturaleza, formados bajo las intensas condiciones de calor y presión en el manto de la tierra, hace entre 800 y 3.400 millones de años. Su antigüedad sobrepasa la de algunas estrellas celestes y su presencia en la naturaleza es limitada. Debido a que surgieron en diferentes momentos de la evolución de la tierra, todos son de aspectos y tacto muy diferentes. Desarrollan rasgos y colores únicos, dependiendo de las condiciones que rodearon su formación así como de ese viaje secreto que emprendieron desde sus orígenes a 300 kilómetros bajo la superficie terrestre. Todo ello hace que cada diamante sea verdaderamente único.
Fíate de tus ojos
Los diamantes entran siempre por los ojos pero de maneras muy diferentes, ya que cada cual puede ver rasgos distintos en la misma gema. En De Beers definimos la emoción visual que despierta un diamante en tres términos: Fuego, Vida y Brillo. Sin embargo, la combinación que más te entusiasmará es completamente única y tuya.
Confía en tu ojo, tu cerebro y, en última instancia, en tu corazón. En De Beers, abogamos por tener una mente muy abierta en cuanto a las 4 C (corte, claridad, color y peso en quilates) y recomendamos probar combinaciones de todo tipo dentro del tamaño y el presupuesto de tu anillo, independientemente del color, la forma o el grado de calidad. ¡Te vas a sorprender mucho! En cierto modo, el diamante es el que te elige a ti y cuando eso sucede, solo queda una cosa por hacer: declararle amor eterno a tu diamante porque habrás encontrado el mejor del mundo.
La mágica historia de los diamantes naturales
Cuando se encontraron por primera vez diamantes en bruto en la India hace más de 2.500 años, algunas personas sentían un poder místico cuando los tocaban. Siempre tan fríos y duros, se los consideraba invencibles, sobre todo porque los diamantes eran tan duros que no se podían pulir o facetar como otras piedras preciosas. De hecho, solo hace 500 años que descubrimos cómo pulir un diamante. Durante 2000 años, reyes y príncipes han llevado los diamantes en bruto como talismanes, a menudo cosidos en sus ropas para que les protegieran en la batalla.
Pasó mucho tiempo antes de que los diamantes se volvieran un símbolo de amor y surgiera el concepto de anillo de compromiso. Uno de los primeros ejemplos es un anillo de diamantes medieval de Francia, grabado con las palabras: «Cuando no me veas, por favor piensa en mí». Hoy en día, el significado que transmiten los diamantes continúa evolucionando, cada uno tan personal como la intención de quien lo regala o se lo compra para disfrutarlo.
Los diamantes están muy fríos
Los diamantes son las piedras preciosas más frías al tacto porque el calor entra y sale de ellas más rápidamente que en cualquier otra piedra. El diamante es también el mineral más duro de todos, porque además de ser un 10 (la puntuación más alta) en la escala de dureza de Mohs, en realidad es cuatro veces más duro que cualquier otro elemento terrestre. Curiosamente, no conducen la electricidad, lo que podría explicar por qué a muchas personas les gusta tocar constantemente sus joyas de diamantes cuando están pensando.
Los diamantes dan brillo al mundo: cuidemos de ellos
Para la mayoría, el mejor diamante es el que más brilla. Pero a menos que lleves el guante de seda que usan los joyeros, puedes reducir la transparencia y el brillo natural de tu diamante en cuestión de segundos cada vez que lo manipulas con las manos desnudas. La ciencia nos dice que los hidrocarburos, los afeites y las grasas son atraídos naturalmente por las superficies sin oxígeno. El diamante es carbono puro, superficie perfecta para que se adhieran como con pegamento. La limpieza profesional que efectúa un joyero es la mejor manera de restaurar tu anillo, nada de ginebra, detergente líquido o el cepillo de dientes de tu ex. A toda persona que se compra una joya de diamantes en De Beers, le ofrecemos limpieza de por vida, y si quieres darle brillo a tu diamante cuando estés de viaje, recomendamos nuestras toallitas Instant Diamond Brilliance.
(Con info de vogue.con.uk)

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