“Joyería sostenible”, junto con “bisutería sostenible” o “marcas de joyería ética” son términos de búsqueda que, aunque puedan parecer muy concretos, arrojan un conjunto de más de catorce millones de resultados en Google. Unos números que ponen en relieve que la conversación omnipresente en la industria de la moda, la sostenibilidad, está alcanzando un ámbito tradicionalmente considerado si no hermético, sí algo inmovilista, ya que la utilización de materiales nobles hace que los márgenes de acción sean, de entrada, más reducidos que los de aquellos sectores que se pueden permitir la experimentación. Sin embargo, esa es una concepción a priori que poco a poco está cambiando: la muestra no está solamente en, por ejemplo, la nueva colección de bisutería impresa en 3D de Mango, la de materiales de origen vegetal producida bajo demanda de Becomely o la apuesta por el reciclaje de Malababa en Tetra, su último lanzamiento en materia de colgantes y pendientes. También se puede encontrar en los planes de acción de casas icónicas como Bvlgari que, tal y como señala su Director General en España, Portugal y Andorra, Boris Barboni, “en términos de alta joyería, en Bvlgari nunca se ha perdido este sentido de sostenibilidad: la manufactura de sus productos (100% hechos en Italia, con materias primas de primera calidad con el objetivo de durar para siempre) ha estado siempre presente en la filosofía de marca. Lo que sí ha cambiado en muchas entidades joyeras es la sostenibilidad de los procesos productivos; allí la tecnología juega un gran papel”.
Los giros en la cadena de producción en favor de objetivos que compañías se han marcado como ineludibles y globales (Bvlgari se encuentra en el marco del proceso Kimberly, concebido para prevenir que los diamantes procedentes de las zonas de conflicto accedan al mercado internacional, desde sus inicios en 2003; Chopard, en octubre de 2017, decidió no adquirir piedras preciosas birmanas por la escala de la crisis Rohingya) tienen distintas plasmaciones que ponen de relieve que, aunque la sostenibilidad esté de moda, hay quien lleva tiempo practicándola y promulgándola. Es el caso de Luz Rodríguez, creadora de la firma Luz de Nehca, “una de las pocas marcas de joyería sostenible en España y de las únicas licenciatarias por la alianza de minería de responsable Fairmined”, según argumenta su fundadora. “La joyería sostenible está en proceso de educación social, ya que es un concepto muy desconocido y nuevo para el consumidor, pero su expansión y acogida está siendo muy buena”, explica. “Cada vez estamos más concienciados de la contaminación de metales pesados en nuestro propio organismo, y gracias a toda la información existente en el sector de la alimentación ecológica, la joyería puede difundir la necesidad de eliminar también el uso de mercurio en esta industria para evitar la contaminación a través de la tierra”, comenta ilustrando lo integral de la conversación y la necesidad de mantener flujos comunicativos abiertos.
«No olvidemos que la joyería nunca se destruye. El oro o el platino se funden y se utilizan otra vez. Nunca se desechan”
“A día de hoy, el trabajo en las minas de Latinoamérica está muy controlado, y sigue los mismos cánones de seguridad que en Europa, cosa que antes no ocurría”, recuerda Rodríguez. “Los mineros disfrutan de horarios y sueldos dignos, no existe diferenciación de género ni explotación infantil. Cada vez usan maquinaria más sofisticada para facilitar la extracción de materiales sin el uso de mercurio o cianuro y existen proyectos de apoyo y mejora en las comunidades mineras”, explica no sin un deje de optimismo. “A nivel de mejoras, se siguen dando pasos sostenibles gracias al apoyo de nuevos diseñadores, joyeros y firmas Fairmined [un sello de aseguramiento que certifica oro de organizaciones mineras artesanales y de pequeña escala responsables]. Actualmente superamos los 150 licenciatarios, y hace cuatro años, cuando yo empecé, solo éramos la mitad”.

“Nosotros trabajamos con lo que llamamos las gemas de la naturaleza”, cuenta Barboni. “Proteger la naturaleza y, al mismo tiempo, garantizar condiciones de trabajo éticas es fundamental para Bvlgari. Preferimos trabajar con oro que se extraiga siguiendo criterios de sostenibilidad y de condiciones de trabajo de calidad. Hemos sido la primera casa de joyería en utilizarlo; desde el 2015 exactamente”, comenta al respecto del uso de lo que se conoce como oro sostenible, certificación otorgada por el Responsible Jewellery Council, organización que ayuda a las empresas joyeras en el camino de la sostenibilidad en toda la cadena de producción y distribución. La lista de miembros no deja de crecer, y también pueden encontrarse firmas tan emblemáticas como Chaumet, Chopard o Tiffany & Co; todas ellas con acciones alineadas con la mejora de condiciones laborales y medioambientales. Por ejemplo, Chopard también se sumó desde julio de 2018 al uso del oro responsable, es decir, el extraído de pequeñas minas aprobadas por Fairmined y el Consejo de Joyería Responsable. Aun así, la accesibilidad de estos materiales sigue siendo objeto de debate.
(Fin de la 1ra parte)
(Con info de Vogue España)